No hay responsable de TI que no quiera reducir el número de tickets que recibe. Por eso, muchos invierten en automatización, portales de autoservicio y agentes de IA. Sin embargo, el volumen de tickets sigue siendo muy elevado y el Service Desk continúa desbordado.
El problema no son las iniciativas ni las intenciones, sino la estrategia.
La mayoría de las organizaciones intentan eliminar los tickets sin entender la experiencia que los origina. Optimizan los flujos de trabajo una vez que algo ya ha fallado, pero no abordan las condiciones que originan los problemas. El resultado es que las herramientas, por muy avanzadas que sean, no ofrecen más que mejoras graduales.
La estrategia «Zero Ticket» no parte de las herramientas ni los flujos de trabajo, sino de los datos sobre la experiencia digital del empleado (DEX). Mientras la experiencia no sea visible y cuantificable, los tickets seguirán reapareciendo de una forma u otra.
Los tickets son indicadores reactivos. Nos indican que algo ya ha fallado, cuando un empleado ya ha perdido tiempo y el departamento de TI ya va tarde para solucionar el problema.
Sin telemetría sobre la experiencia, los equipos de TI se ven obligados a adoptar un modelo operativo que sale caro debido a:
Los resultados son previsibles: un volumen elevado de tickets de nivel 1, una baja adopción de las soluciones de autoservicio y la mínima capacidad para demostrar el impacto de la TI en la productividad o el retorno de la inversión en IA.
Pero lo peor no es el coste operativo, sino el coste estratégico. Cuando los líderes no pueden ver dónde se genera realmente la fricción, no pueden hacer nada por prevenirla. Sencillamente, no se puede eliminar lo que no se ve. Esto da lugar a un entorno en el que la fricción digital sigue frenando la productividad empresarial, lo que, en última instancia, afecta a la competitividad de su organización en el mercado.
Los datos de DEX van mucho más allá de las encuestas, los cuadros de mando que muestran la disponibilidad de los sistemas o las métricas aisladas sobre los endpoints. Recopilan información en tiempo real sobre el contexto que rodea a la experiencia en el puesto de trabajo digital, lo que incluye:
Esto es importante porque permite convertir los incidentes aislados en patrones reconocibles. En lugar de reaccionar a cada incidencia concreta, el departamento de TI puede detectar fallos recurrentes en la experiencia de usuario por roles, ubicaciones, dispositivos o aplicaciones. Estas tendencias permiten priorizar mejor las incidencias y resolverlas con mayor rapidez y a gran escala. Además, pueden servir de guía para el desarrollo estratégico de estrategias proactivas destinadas a eliminar categorías enteras de tickets.
Los datos de DEX también conectan los indicadores técnicos con las consecuencias para los usuarios. No solo muestran qué falló, sino también quiénes se vieron afectados y cómo se resintió la productividad. Esa conexión es lo que hace que se pueda confiar en la automatización y la inteligencia artificial.
Los datos de DEX no son solo informes, sino verdadera inteligencia operativa. Indican al departamento de TI qué problemas tienen el mayor impacto negativo en la productividad y en qué aspectos concretos debe centrarse para solucionarlos.
La mayoría de las organizaciones siguen funcionando en modo reactivo o a medio camino entre la reactividad y la proactividad. Responden con rapidez, automatizan la resolución de incidencias habituales y mejoran la eficiencia, pero, a pesar de esto, siguen surgiendo problemas.
El DEX permite ir avanzando por etapas de madurez bien definidas:
Según se va subiendo de fase, los tickets pasan de gestionarse a eliminarse por completo. El departamento de TI pasa de gestionar las colas a gestionar la experiencia.
Por eso, la estrategia «Zero Ticket» no es algo que se pueda activar de un plumazo. Se trata de un modelo operativo impulsado por los datos de DEX en el que la prevención sustituye a la reacción y la información objetiva sustituye a las suposiciones.
La adopción de la IA continúa acelerándose, pero el valor que aporta sigue siendo desigual. La razón es sencilla: para que la IA resulte eficaz, no basta con querer utilizarla, sino que es necesario que tenga acceso al contexto sobre la experiencia y que esté sujeta a políticas de control.
El DEX es la capa de activación que hace que la IA resulte útil a gran escala. Garantiza que la IA se base en indicadores derivados de la experiencia real, y no en suposiciones, y que ofrezca una ayuda en la que los empleados puedan confiar.
Cuando los datos de DEX se convierten en la fuente de referencia, las cosas cambian por completo: los problemas habituales se resuelven antes de que los empleados los noten; la ayuda llega en el propio flujo de trabajo, sin necesidad de abrir un ticket ni de esperar a la cola; y el Service Desk se centra en las excepciones, en mejorar la experiencia y en las iniciativas estratégicas, en lugar de en correcciones repetitivas.
Y los responsables obtienen algo igual de importante: una visión clara del impacto en la productividad, evidencia del valor aportado por la IA y las tecnologías de la información y la confianza necesaria para invertir, ampliar o suspender iniciativas basándose en los datos, y no en anécdotas.
En esto consiste realmente la estrategia «Zero Ticket». No es la ausencia de asistencia técnica, sino la ausencia de fricción.
El camino hacia «Zero Ticket» empieza por entender la experiencia, no por rediseñar procesos.
Empiece por identificar en qué aspectos de la experiencia se genera fricción y qué incidencias provocan el mayor número de tickets que se podrían evitar. Céntrese en las interrupciones de mayor frecuencia y menor complejidad, así como en los momentos en los que los empleados pierden el hilo del trabajo.
Mida el éxito de otra manera: analice la desviación y prevención de tickets, cuantifique el tiempo que logran recuperar los empleados y el departamento de TI y monitorice el progreso a lo largo de la curva de madurez de DEXOps.
El impulso se genera cuando la prevención sustituye a la reacción.
El objetivo de la estrategia «Zero ticket» no es eliminar la asistencia técnica, sino la fricción.
Ese proceso comienza tomando los datos de DEX como fuente de referencia. Cuando se tiene visibilidad de la experiencia, la IA gana en eficacia, la automatización se vuelve segura y los tickets pasan a un segundo plano.
Si los tickets son el síntoma, DEX es el diagnóstico.
Ponga en marcha su propia estrategia «Zero Ticket». Descargue nuestro libro electrónico, The Road to Zero Tickets (en inglés), para comenzar.